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¡Vergüenza!

Avergonzados. Así debemos sentirnos todos después de estos primeros juegos ante Medias Rojas y Yankees en sus estadios de Boston y Nueva York. Sabíamos que la gira de 10 días iba a ser difícil, pero ni en mi peor pesadilla hubiera imaginado 1 victoria y 5 derrotas en los primeros 6 encuentros. Cuando hemos ganado lo hemos hecho como equipo. Ahora estas derrotas debemos afrontarlas todos con la misma vergüenza, porque cada uno de nosotros tiene su cuota de responsabilidad. Yo siento vergüenza y me cuestiono a mí mismo al pensar que no estoy haciendo lo correcto para ganarme el sueldo que me pagan por hacer de este equipo un conjunto competitivo y batallador. Me cuestiono y avergüenzo por no hacer la alineación que produzca las carreras para ganar, por no traer al montículo el lanzador adecuado para hacer los outs. Y si alguien en el equipo no siente la misma vergüenza que yo, entonces creo que escogió el trabajo equivocado.

Al momento de escribir esta columna, sábado en la noche en Nueva York, lo hago todavía con el sabor amargo de la derrota por 10 carreras a cero ante los Yankees. Un juego en el que un equipo tenga más errores cometidos que hits conectados tiene que ser una vergüenza. Pienso que hasta los niños que están disputando la Serie Mundial de Pequeñas Ligas en Pennsylvania jugaron ese día mejor que nosotros. Lo peor de todo es que sé que nuestro equipo es muy superior a lo que ha mostrado en el terreno en estos primeros 6 juegos de visitantes. El lunes pasado, cuando iniciamos la gira en Boston, el periodista venezolano residenciado en Nueva York, Armando Talavera, quiso saber mi opinión sobre los Medias Blancas, y le respondí: “Tengo equipo para ser Campeón Mundial”. Supongo que Armando debe estar pensando en recomendarme un siquiatra que cure mis delirios de grandeza. Pero es verdad. Tenemos talento y material para ser Campeones en el papel, pero nos falta ejecutar.

Nunca me he considerado un perdedor, y mucho menos soy una persona pesimista, pero si me preguntan en este momento, creo que estamos en una situación difícil, porque nosotros mismos nos metimos en ella. Sabemos dónde está la cima de la montaña, y tenemos el deseo de llegar a ella, pero pareciera que no hay piernas para llegar. Al menos eso es lo que parece después de perder las dos primeras series ante Yankees y Boston. El lunes comenzamos la última serie de la gira en el Metrodome, donde los Mellizos parecen imbatibles. Imagino que será una buena oportunidad para demostrar que aún estamos vivos, que todavía tenemos deseos y que seguimos en la lucha por el título de la división que con tanto sacrificio ganamos el año pasado.

Antes de comenzar a responder sus preguntas y comentarios, aprovecho para decirles que leer sus mensajes positivos y de aliento es, la mayoría de las veces, una manera de retomar el optimismo en momentos difíciles como este. Gracias por su lealtad y por su apoyo.

Ahora sí, vamos con algunas respuestas.

Ben Morgan, de Lincoln (Nebraska), escribe en inglés para hacerme una pregunta que yo me hecho cientos de veces sin encontrar todavía una respuesta: ¿Por qué nuestra ofensiva falla tan estrepitosamente cuando enfrenta a jóvenes lanzadores que vemos por primera vez? Honestamente Ben, no sé. Uno sabe que el lanzador siempre tiene ventaja sobre el bateador, que como tu bien dices, se va adaptando y va haciendo ajustes a medida que lo enfrenta en repetidas oportunidades. El pitcher, ciertamente, tiene el control de la situación, no sólo porque es quien tiene la bola en la mano, sino también porque es quien sabe qué lanzamiento va a hacer, si es curva, recta, cambio, slider. A qué velocidad lo va a lanzar, a qué altura del plato, alta, baja, adentro o afuera. O sea, el bateador está ahí parado en home con su bate en la mano, preparado para hacerle contacto a una esférica que puede venir a 70 o a 100 millas por hora, sin saber si va a romper hacia un lado, va a caer, etc. ¡Y para decidir sólo tiene fracciones de segundo! Cuando no conoce al pitcher, ese bateador está aún más indefenso, porque no conoce su repertorio. Pero eso ha sido así desde que fue inventado el béisbol, y en la segunda o tercera visita al plato ya un buen bateador debería conocer mejor la situación, y hacer los ajustes para tener éxito. A nosotros eso realmente nos ha costado mucho este año, pero insisto que desconozco las razones.

Guillermo Rada de Cumaná, Venezuela, dice que le intriga lo que ocurrió el año pasado con Javier Vázquez, quien esta temporada está teniendo éxito con los Bravos de Atlanta. Guillermo quiere saber si yo lo puse en la palestra por lo que él llama “poca fortaleza emocional”. Puedo decirte Guillermo que a Javier lo conocí cuando fui coach de los Expos, y siempre me gustó su actitud en el montículo, además de su calidad humana. El año pasado tuvo varias oportunidades de ayudar al equipo en juegos que eran cruciales, y lamentablemente no pudo hacer el trabajo. Eso ocurre en el béisbol. Quizás fue un mal año, algo que todo el mundo experimenta en su carrera. Yo personalmente le deseo el mejor éxito, porque como él mismo dijo, con lo que ha hecho hasta ahora podrá vivir tranquilo el día que se retire, y podrá compartir felizmente con su familia.

El doctor Julio Antonio Machillanda, de Porlamar, Venezuela encabeza la lista de fanáticos que escriben para hacer comentarios sobre el cubano José Contreras. En esa lista, haciendo comentarios de todo tipo, figuran nombres como Frank Abel Villalonga de La Habana, Alfredo Valle de Tenerife, Orlando García de Naples, Roberto Trujillo de Santa Cruz de Tenerife, Jorge Amaro y varias personas más. Extrañamente no escribió esta vez Francisco Aguiar, de Tampa, quien varias veces envió mensajes acusándome de maltratar a Contreras, de utilizarlo mal, de no saber cuándo sacarlo por un relevista y un largo etcétera de objeciones. La semana pasada un periodista me preguntó en Boston si José volvería a iniciar un juego por Chicago y le respondí que yo tengo tres hijos, y me encantaría estar vivo cuando nazcan mis nietos. De verdad, no quisiera morir de un infarto antes de tiempo. Sin embargo, Contreras inició el sábado contra los Yankees porque sencillamente no teníamos otra opción mejor. Si me preguntan las razones de esta debacle del “***án de Bronce” debo responder que no sé, porque si algo puede decirse de Contreras es que es un gran trabajador y un guerrero. Algunos de ustedes, en sus cartas, dicen que lo conocen desde sus días en Cuba, y que puede ser falta de concentración, que no está lanzando por debajo del brazo, que no está utilizando la bola de tenedor, y otro largo etcétera de razones. Yo, más que nadie, sigo esperando que José vuelva a ser el pitcher que en el 2005 nos ayudó a conquistar el título de Campeones, sobre todo ahora que lo necesitamos con urgencia. Vamos a ver qué pasa.

Jonathan Gallegos, de Bogotá, también opina acerca de Contreras y se pregunta por qué esperé tanto para sacarlo cuando le hicieron 6 carreras en un inning ante los Medias Rojas de Boston. Jonathan, además de opinar que a veces yo hablo demasiado, algo que no es un descubrimiento para nadie, me ofrece algunas sugerencias sobre cómo manejar el equipo. Bueno Jonathan, voy a repetirte lo que he dicho varias veces en mi carrera: mientras más lejos estás del terreno, más inteligente te sientes. Quienes ven los juegos desde las tribunas ven todo clarito y saben todo mejor que el manager y los 5 ó 6 técnicos que están en el dugout. Una vez dije que le iba a regalar un celular a todos los fanáticos para que me llamaran y me dijeran qué hacer antes de las jugadas, y no después, como ocurre casi siempre. Hay tantas cosas que los fanáticos no saben, y que influyen en las tomas de decisiones, que explicarlas todas sería razón para escribir un libro. Pero de todas formas, gracias por tomar unos minutos de tu tiempo para compartir conmigo tu opinión.

Liz Pinto, de Valencia, Venezuela comenta sobre el gran año que está teniendo Cl
eveland Santeliz con los Barones de Birmingham, nuestra sucursal AA, y pregunta mi opinión sobre el compatriota. Liz no es la única que está pendiente de Santeliz, a quien ya en una columna anterior describí como un gran muchacho, con una buena actitud para pichar. Parte de su éxito ha sido mantenerse sano, ya que desde que fue firmado se consideró que tenía mucho talento, pero las lesiones no le habían permitido demostrarlo.

El es uno de los criollos que viene abriéndose paso en nuestras sucursales, y que yo espero que pronto lleguen varios a Grandes Ligas, para poder responderle a todos los que semanalmente hacen la misma pregunta: ¿por qué no hay más venezolanos en White Sox siendo el manager Ozzie Guillén? Espero que por ahí vengan algunos.

Muchos fueron también los que en estos quince días escribieron para opinar sobre la incorporación de Freddy García a nuestro roster. Algunas preguntas y comentarios llegaron antes de que Freddy hiciera su debut con nuestro uniforme, otras llegaron después de su segunda salida. Elio Barroso de Charallaves, Jesús Ramos de Santa Teresa del Tuy, Roysbelk García de Cúa, Eliel Padrino y Reinaldo Pérez de Caracas, Yubín Rios de Maracaibo, Thomas Enrique Pérez Ramos, Víctor Lapenta, Miguel Saldivia y muchos otros aparecen en esa lista. En una entrevista que apareció el sábado pasado en el Sun-Times de Chicago, Freddy admite que por primera vez en los últimos dos años se siente realmente saludable y sin molestias en su brazo de lanzar. Creo que su salida ante Boston fue una muestra de eso. Ese día, Freddy demostró que no está en Chicago porque está casado con una sobrina de mi esposa, ni porque Kenny Williams tiene una agencia de beneficencia y quiere agradecerle a todos los que nos ayudaron a quedar campeones en 2005. Freddy está aquí porque se le hizo un examen médico que demostró que su hombro estaba sano, y porque en las salidas que hizo en las menores lució bien. ¿Va a ganar todas sus salidas de aquí en adelante? No creo, pero seguro va a ayudar, y espero que lo suficiente para ser considerado para el próximo año, cuando ya en teoría tenemos 4 abridores seguros (Buehrle, Danks, Floyd y Peavy) y queda un cupo por definir. Pero ese es otro tema, por ahora estamos concentrados en el 2009 y nuestra carrera por llegar a la post-temporada, para lo cual necesitamos la ayuda de Freddy.

Dario Sánchez, de Valencia, Venezuela pregunta si me considero parte de lo que él llama “la nueva generación de managers de Grandes Ligas”. Bueno, supongo que sí porque además de ser un manager joven con respecto a muchos de los que están actualmente dirigiendo en las Mayores, también me ha tocado pertenecer a una generación que obligatoriamente debe ver el juego de una manera distinta a cómo se hizo en un pasado reciente. Imagino que ya adivinaste que me refiero a la “era de los esteroides” y otras sustancias prohibidas. A esta nueva generación a la que pertenezco le va a tocar volver al juego inteligente, al que no depende de los jonrones, al que se basa en buena defensiva, velocidad en las bases, jugadas oportunas y por supuesto buen pitcheo. Supongo que eso es lo que se va a ver en los próximos años, y el que haga los ajustes primero va a llevar ventaja sobre sus rivales.

Marvin José Gómez Hernández, de Cabimas, Venezuela quiere saber si mi advertencia sobre devolver con la misma moneda si seguían dándoles bolazos a mis jugadores fue una manera de motivar al equipo para ser más agresivos en todos los aspectos del juego. No, en realidad fue justamente una advertencia a los equipos rivales. Un manager debe proteger a sus peloteros en todos los aspectos del juego, y no es posible que mientras los Medias Blancas de Chicago son el equipo cuyos pitchers han golpeado a menos rivales en todas las Grandes Ligas, nuestros jugadores aparecían de terceros como los más golpeados. Alguien dijo una vez: ojo por ojo, diente por diente. ¡Y conste, no fui yo quien lo dijo!

Emison Soto, de Maracaibo, en Venezuela, pregunta quién es la persona encargada de evaluar a los jóvenes talentos en nuestro país. Emison, nuestro scout es Amador Arias.

El profesor Miguel Antonio Narvaez, de San Carlos, Cojedes (Venezuela) me escribe para solicitar ayuda para una escuela de béisbol en esa entidad. Mientras que Jean Carlos Viloria, de Chichiriviche, solicita lo mismo pero para un equipo de jóvenes en esa población del Estado Falcón (Venezuela). Si por mí fuera estaría sembrado equipos de béisbol por todo el mundo, en parte para agradecer todo lo que ese deporte ha significado en mi vida. Sin embargo, la Fundación que dirige mi esposa en Venezuela ha decidido destinar los pocos recursos que recolectamos al área de la salud infantil, que es tanto o más importante que el deporte. Esa Fundación, por cierto, no tiene ningún aporte fijo de ninguna institución, pero tampoco tiene gastos porque todos los que ayudan a Ibis en su labor lo hacen de forma gratuita. Nadie cobra ni un solo centavo. Los recursos ocasionales provienen de los actos que nosotros mismos organizamos (firmas de autógrafos, subastas de artículos de Grandes Ligas, etc.) que lamentablemente no hemos podido realizar en los últimos años por mis múltiples compromisos. Sin embargo, todos los años buscamos ayuda para poder cumplir con la Asociación de Padres de Niños con Cáncer, para quienes donamos más de 350 regalos de navidad y, lo más importante, compartimos con ellos en su fiesta navideña. Gracias a Dios existen empresas como Polar y Tiburones de La Guaira que nos ayudan a seguir cumpliendo con esta Asociación que hace un trabajo extraordinario. Les prometo que cuando tengamos más recursos consideraremos sus solicitudes.

Rafael García de Margarita, Venezuela me envía una lista de jugadores venezolanos que pertenecen a otros equipos, y me pregunta cuáles quisiera tener yo en Chicago. Aunque yo no soy quien contrata a los jugadores, ciertamente en la lista de Rafael hay nombres que cualquier manager quisiera tener. Sin embargo, todos ellos tienen compromisos con sus respectivas organizaciones, que difícilmente los dejarían ir gracias a su calidad. Los venezolanos cada día son más cotizados en este mercado, algo que debe llenar de orgullo a todos los amantes del béisbol en el país.

Dos preguntas del Salvaje Oeste. Angel Rivera, de Tucson (Arizona) pregunta mi opinión sobre el boricua Alex Ríos. Bueno Angel, creo que Alex nos va a ayudar mucho, aunque todavía no ha explotado todo su potencial. Creo que aún está en su etapa de adaptación. Y Carlos Castillo, de Plano (Texas) pregunta por qué no pasamos intencionalmente a Mike Lowell en el juego ante Boston que perdió José Contreras, quien, según Angel, estaba nervioso. ¡Imagínate! Tú desde Texas sabías que el súper veterano Contreras, hombre de mil batallas en Cuba, estaba nervioso y Lowell le iba a dar jonrón. Lo dicho: mientras más lejos del terreno, la gente es más inteligente.

Ramiro Pérez, de Orlando (Florida) pregunta cómo es mi relación con la prensa de Chicago. La mejor manera de saberlo, Ramiro, es revisando tu mismo los distintos diarios de la ciudad por Internet. Te aseguro que vas a llegar a la misma conclusión que yo: la prensa me trata muy bien.

Ender Elias Chaparro Camargo es un niño de Maracaibo, en el Estado Zulia (Vzla) que en estos momentos está en Estados Unidos representando al equipo de la Liga Coquivacoa en el Mundial de las Pequeñas Ligas, en Williamsport, Pennsylvania. Al momento de escribir estas líneas no sé cómo le va a nuestra representación en el evento, pero igual le deseo a Ender y todos sus compañeros la mejor de las suertes, y que aprovechen al máximo esa experiencia que será inolvidable en sus vidas. Quien quita que más adelante a muchos de ellos me los encuentre jugando en Grandes Ligas.

También de Maracaibo Leonardo Ferrer quiere saber si alguno de mis hijos está jugando béisbol profesional actualmente, y por qué se ha tardado tanto el debut de Jack Peavy. Leonardo, mi segundo hijo llamado Oney jugó un par de
años en las menores, pero ahora trabaja en la oficina con Chicago. El menor, Ozney, de 17 años, está en su último año de high school y sueña con jugar profesional. Veremos.

Y hasta aquí las respuestas de hoy. Quedaron algunas preguntas que intentaré responder en la próxima columna, pero no puedo despedirme sin agradecer a todos sus mensajes, comentarios, opiniones y críticas. Todos son bienvenidos. Saludos especiales para Raul Avilán, Johars Jiménez, Gladys Pérez, Yole Mata y Román Orive de Caracas, Cesar Reyes y familia de Vargas, Wilmer Aponte de Turmero, Michael Gámez de Chicago, Orlando Rafael Figueroa Reyes de Carora, Rafael García de Margarita, Juan Carlos Marín de Miami, Rafael Páez de Los Teques, Francisco García de La Asunción y a muchísimos otros que me honraron con su atención.

¡Será hasta dentro de 15 días, cuando espero estar escribiendo con un pie metido en la post-temporada!

A seguir disparando los pronósticos

Poco antes de salir hacia el estadio el día jueves, escuché a un comentarista de televisión afirmando que los Yankees de Nueva York nos iban a barrer en la serie de 4 juegos que comenzaba ese día.

Una vez más, los Medias Blancas eran subestimados por los analistas que todos los años aseguran que nuestro equipo no tendrá ninguna posibilidad de estar compitiendo por el primer lugar, y que finalizaremos entre el cuarto o quinto lugar de la división.

Pues bien, por lo visto ese comentarista nos trajo suerte, porque estuvimos a punto de hacer todo lo contrario a su pronóstico: fuimos nosotros los que casi barremos a los poderosos Yankees, los favoritos de los medios, los habitantes de la capital del mundo con su nómina de 200 millones de dólares. A mí personalmente me encanta cuando nos otorgan el papel de “Cenicienta” en las revistas especializadas, porque eso nos ofrece un nuevo estímulo para salir a batallar al terreno.

Y eso fue lo que hicimos nuevamente el fin de semana, apoyados por miles de fanáticos que asistieron a cada uno de los juegos en nuestras instalaciones del U.S. Cellular Field. Ganar 3 de 4 ante los líderes del Este, sin poder contar con nuestro campocorto Alexei Ramírez en ninguno de esos 4 encuentros, es una nueva prueba de que con el equipo que tenemos somos capaces de competir por la División y mucho más.

Como he dicho siempre, la clave es la consistencia, y halar todos la misma cuerda, remar todos en la misma dirección, ejecutando los pequeños detalles, tanto a la defensiva como a la ofensiva. Sigo insistiendo que a mí me gusta el equipo que tengo, en el que los más veteranos están ayudando a los novatos a adaptarse al mundo de Grandes Ligas, y gracias a eso ya tienen papel protagónico jóvenes como Gordon Beckham, Chris Getz o Jayson Nix, por citar algunos. Asimismo, el pitcheo ha dado un paso al frente, y se ha fajado para mantenernos en la pelea a pesar de la desastrosa gira por Detroit y Minnesota, de donde regresamos con record de 1-6.

Lo importante es que seguimos cerca de la punta, llenos de optimismo, y seguros de que nuestro destino está aún en nuestras manos.

Vamos ahora con sus e-mails.

Honestamente, nunca imaginé que iba a recibir tantos mensajes a través de esta columna. Es impresionante la cantidad de emails que llegan de todas partes del mundo, especialmente de venezolanos, cubanos y latinos en general, seguidores de los Medias Blancas de Chicago. Para esta ocasión me atrevo a asegurar que recibí cerca de 300 nuevos mensajes, de fanáticos que envían saludos, emiten opiniones, nos desean la mejor de las suertes, hacen comentarios y plantean inquietudes acerca del futuro del equipo para esta segunda mitad del torneo. Intentaré responder la mayor cantidad posible de preguntas, y me imagino que algunas quedarán para la próxima oportunidad.

Joan Manuel Castañeda (Caracas), Jorge Alexander Rodríguez (Maracaibo), Luis Rodríguez (San Juan PR) y Eduardo Vallés (Ojeda) están entre quienes sugerían que los Medias Blancas debían reforzar su pitcheo abridor. Pues bien, parece que Kenny Williams, nuestro Gerente General, escuchó sus plegarias, porque faltando apenas dos minutos para que expirara el plazo para hacer cambios entre equipos sin pasar por “waivers” me sorprendió con la agradable noticia de la adquisición de Jack Peavy de los Padres de San Diego, a cambio de cuatro lanzadores de Chicago, dos zurdos (Clayton Richard y Aaron Poreda) y dos derechos (Adam Russell y Dexter Carter). Peavy se encuentra actualmente en la Lista de Incapacitados por problemas en un tobillo, pero si efectivamente se incorpora al equipo a finales de agosto, sin dudas será una gran ayuda en nuestras aspiraciones de mantener el título de la División Central y disputar la Serie Mundial.

Kenny había tratado de hacer un cambio por Peavy hace algunas semanas, pero el ganador del premio Cy Young en 2007 había vetado la negociación, alegando que prefería seguir lanzando en la Liga Nacional. Ahora, Peavy llega a Chicago para encontrarse con un grupo de jugadores que actúan como una familia, y que salen al terreno todos los días a dar su mejor esfuerzo para lograr las victorias, en un ambiente de mucho optimismo y entusiasmo. Siempre es triste ver partir a jugadores que contribuyeron con la causa y jugaron al 100% con el equipo, pero en Venezuela decimos que “lo mejor es siempre lo que pasa”, así que les deseo la mejor de las suertes a los que salieron, y la más cordial bienvenida a Peavy. Ahora, a seguir luchando.

Henry Puello de Bogotá pide mi opinión acerca del papel que está jugando Orlando Cabrera en Grandes Ligas. Tuve la suerte de compartir con Orlando cuando estuve en el cuerpo técnico de los Expos de Montreal y pude comprobar su excelente profesionalismo y calidad humana. Además, públicamente he agradecido su contribución para alcanzar el título de la División Central en 2008, cuando incluso estuvo dispuesto a ser el “leadoff” del equipo cuando tuvimos problemas en esa posición de la alineación. Orlando ahora está con Minnesota y estoy seguro que hará un buen trabajo, como siempre. ¿Por qué salió de Chicago? Pregunta Nicolás Navarro, de Cartagena. No siempre las cosas funcionan como uno desea, Nicolás. Orlando estaba contratado por un año, nosotros teníamos planeado entregarle a Alexei la responsabilidad de ser nuestro campocorto, además de darle oportunidad a jóvenes como Getz y Nix en el infield, así que lo mejor fue dejar partir a Cabrera, aunque la amistad sea la misma. En lo personal le deseo la mejor de las suertes.

Hablando de campocortos, Raúl Gerig de Los Teques, en Venezuela, pregunta si me fastidio sentado en el dugout dirigiendo a los Medias Blancas, y si no me provoca a veces salir a jugar shortstop. Bueno Raúl, te confieso que hubo un año que dije que dirigir al equipo era aburrido, porque lo único que hacía era sentarme a esperar que alguien diera jonrón para ganar los encuentros. Ya eso no es así. Ahora tenemos un equipo que no depende exclusivamente de los cuadrangulares, y una combinación de veteranos con jóvenes que permiten que cada día ocurra algo nuevo y emocionante en los encuentros.

En cuanto a volver a jugar, lo más difícil para un deportista es aceptar que llegó la hora del retiro. Al principio uno ve a otras personas jugando y piensa que uno todavía podría hacer ese mismo trabajo, y hasta mejor. Pero ya superé esa etapa. Zapatero a sus zapatos y el juego diario hay que dejarlo para quienes están en mejores condiciones para hacerlo. ¡Con decirte que no juego ni MLB en Play Station!

Son muchas las personas que están pendientes de Freddy García y su proceso de rehabilitación en nuestras ligas menores. Pedro Ramírez, de Caracas, pregunta incluso qué papel va a jugar Freddy si se reincorpora al equipo, si será abridor o irá al bullpen. Lo primero que debo decir es que estoy muy contento con lo que ha mostrado Freddy hasta ahora. Lanzó con el Kannapolis Intimidators, nuestra sucursal Clase A, y con apenas 25 lanzamientos sacó 3 entradas sin permitir carreras, aceptando dos hits y ponchando a tres, además de otorgar un boleto. Su siguiente salida fue con el Bristol Sox (novatos), y se mantuvo en la lomita por 5 entradas, permitiendo apenas un imparable, con dos ponches. O sea, en 8 entradas Freddy no ha permitido ninguna carrera, y eso es alentador. Su proceso de fortalecimiento del hombro debe seguir y nosotros también estaremos muy pendientes de su actuación, porque no hay dudas de que un pitcher con la experiencia y el coraje de Freddy puede ser de muchísima ayuda en la recta final de la temporada. Cuando regrese, ya veremos en qué rol podrá ayudarnos más.

Will Pinto, de Puerto Cabello (Venezuela), pregunta qué posibilidades tiene Johan Santana de llegar al Salón de la Fama. Tal como dije en el caso de Galarraga y Vizquel, lamentablemente yo no pertenezco al comité que hace esas elecciones, integrado exclusivamente por periodistas que cubren el beisbol. Pero en cualquier caso, toda
vía Johan tiene mucha carrera por delante para demostrar si pertenece o no al templo de los inmortales ubicado en Cooperstown.

Alfredo Valle, desde Tenerife (España) quiere saber si yo tengo alguna posibilidad de llegar al Salón de la Fama. Alfredo, mi nombre ya apareció en las papeletas cuando cumplí 5 años de haberme retirado como jugador activo, y saqué un voto en esa primera elección. Creo que fue mi esposa Ibis que se las arregló para votar! En cualquier caso, el simple hecho de ser mencionado en esa lista lo consideré un honor.

Una vez más llegaron muchas preguntas acerca de la presencia de venezolanos en las ligas menores de los Medias Blancas, así como mensajes de personas preguntando cuándo veremos a Dayán Viciedo, el “Tanque Cubano” en Grandes Ligas. Si revisan las columnas anteriores en los archivos podrán encontrar las respuestas que he ofrecido al respecto. Puedo agregar, para complacer a la legión de cubanos que están pendientes de Viciedo, que no se preocupen, ya que el joven va a tener su oportunidad de demostrar su talento en el momento que corresponda. Los Medias Blancas lo firmaron y le dieron un buen bono porque consideraron que tiene talento para jugar. Pero no hay que apresurarse. En mi país decimos que “del apuro sólo queda el cansancio”, y no queremos que Dayan llegue cansado cuando por fin le toque jugar en MLB.

Raúl Campos, de Hopkinsville, KY, quiere saber si Gordon Beckham, Carlos Quentin y Chris Getz pueden ayudar al equipo, o si son piezas importantes para hacer cambios con otros equipos. Raul, los tres ya están ayudando mucho a la divisa, y son piezas fundamentales en esta lucha que nos mantiene muy cerca del primer lugar de la división. Pienso y espero que los tres vayan a darle muchas satisfacciones a los fanáticos de Chicago por muchos años.

Aprovecho para responderle también a Wenceslao Moreno, de Maracaibo (Venezuela), quien pregunta si hay generación de relevo en los Medias Blancas. ¡Sí hay!!

Juan Carlos Martín, desde Miami, quiere saber si yo hablo con mis jugadores antes de “lanzarlos debajo del autobús”, que es como en inglés definen el hecho de hacer críticas públicas cuando hacen algo que me parece incorrecto. Siempre, Juan Carlos, siempre. Cuando leas algún comentario duro en la prensa sobre alguno de mis jugadores, ten la certeza de que primero lo hablé con el involucrado. Hasta ahora, la comunicación entre mis peloteros y yo ha sido muy honesta y respetuosa, a pesar de que a veces pueda parecer muy dura.

Jonathan Rodríguez, de Key West (Florida) pregunta cuál es, en mi opinión, el mejor pelotero dominicano de todos los tiempos. Muy fácil Jonathan: Juan Marichal, por algo está en el Salón de la Fama.

Thamar Espina de Maracaibo (Venezuela) me recuerda que en 2009 se están cumpliendo 50 años de la Serie Mundial de 1959 entre los Dodgers de Los Angeles y los Medias Blancas de Chicago, ganada por el equipo californiano, y quiere saber si hay algún acto previsto para conmemorarlo. Bueno Thamar, aprovechando la serie interliga contra los Dodgers se hizo un homenaje muy emotivo en el que estuvieron presentes cuatro ex integrantes del conjunto de Chicago, incluyendo a nuestro inmortal Luis Aparicio. De verdad fue algo sencillo pero en lo personal fue una nueva ocasión para compartir con nuestro único Hall de la Fama, a quien estoy tratando de involucrar más en las actividades de los Medias Blancas.

Vladimir Reyes, desde Montreal (Canadá) quiere saber quién es, en mi opinión, el mejor pelotero activo en las Grandes Ligas. Bueno Vladimir, Alex Rodríguez y Albert Pujols son, para mí, los mejores jugadores que están participando en la temporada. Sin quitarle méritos a los otros cientos de jugadores que tienen status de “big-leaguers,” ellos dos sin dudas son en estos momentos los más completos. Sus números hablan solos.

José Rafael Lucero, de Caracas (Venezuela) pregunta cuándo voy a organizar otra actividad de firma de autógrafos para recaudar fondos para la Fundación Guillén. Espero que muy pronto José Rafael, porque en los últimos años esa ha sido la principal fuente de ingresos para poder seguir ayudando a la Asociación de Padres de Niños con Cáncer, que tanto se esfuerza por atender lo mejor posible a esos niños que batallan día a día contra esa terrible enfermedad.

Víctor Salvidia, de Valencia (Venezuela) quiere saber cuál fue el peor momento en mi carrera como jugador de beisbol. Sin dudas el día que me tocó retirarme. Ese ha sido mi peor día como pelotero. Algunos piensan que el año de la lesión fue difícil (1992) y ciertamente lo fue, pero yo sabía que iba a regresar. Era cuestión de trabajo y dedicación. Pero cuando Tampa Bay consideró que ya no tenía condiciones para jugar y me dejó libre el último día del spring training del 2001, después de 16 años en Grandes Ligas y otros 4 en las menores, ese fue un día difícil para mí. El más difícil.

José Agustín Farizo, de Margarita (Venezuela) quiere saber cuál es el punto fuerte de los Medias Blancas. Bueno José Agustín, tenemos un grupo de abridores con mucho talento. A la experiencia de Mark Buehrle y José Contreras se suma la juventud de Gavin Floyd y John Danks, que se han victo mucho más consistentes este año. Si Jack Peavy puede realmente incorporarse al equipo en agosto va a ser de mucha ayuda. El bullpen también ha estado bastante bien, y es responsable de que todavía mantengamos intactas las esperanzas de quedar campeones. Nuestra ofensiva sin dudas es productiva aunque le ha faltado consistencia. Hay días que lucimos inmensos, como en estos 4 juegos ante los Yankees, y otras veces parecemos inofensivos, como en los 3 juegos en el Metrodome. Sin embargo, en mi opinión, nuestro punto fuerte es el entusiasmo con el cual jugamos, el deseo de ganar, la compenetración que existe en un grupo tan distinto. Esa es la diferencia que nos ha permitido estar luchando por el título, a pesar de no ser considerados favoritos por nadie. La fuerza del grupo, por encima de las aspiraciones individuales.

Como dije al inicio, hay muchas otras preguntas pendientes, pero hay otros compromisos que atender. No puedo despedirme sin mencionar a algunos de los que enviaron sus palabras alentadoras y sus buenos deseos, tanto para el equipo, como para mí y mi familia. José Luis Guerrero (Mexico), Santiago Quintero (Maracay, Venezuela) José Alberto Soterano (Caracas, Vzla.), Juan Carlos Reverón (Chicago), Olivia Ortega (Maracay, Vzla.). Jhonny Limongi (Puerto Cabello, Vzla.), Carlos Lugo (Coro, Vzla.). Franklin Féliz Moreta (Santo Domingo, RD), Juan Manuel Bermúdez (Coral Gable, FL), Roberto Muñoz (Las Vegas, NV), Alejandro León (Valencia, Vzla.), Alí Valbuena (Santa Rita, Vzla.), Hernán Machillanda (Guatire, Vzla.), Kannah Goralsky (Naperville, Ill.), Julio Gamboa (Guatire, Vzla.), Ediart Herrera (Guarenas, Vzla.), Jorge Carpio (Puerto Ordaz, Vzla), John Fredy Agudelo (Medellín, Colombia),Jean Pierre Morel y Luis Cruz (Miami, FL), Edwin Estrella (Agudilla, PR), Leonardo Ferrer (Maracaibo, Vzla.), César Ramos (Indianapolis), Orlando Figueroa (Carora, Vzla.), Ildemaro Rodríguez y Junior Martínez (Caracas, Vzla.), Hernán Galindo Brito (Anzoategui, Vzla.), Juan Granado (Duaca, Vzla.), Kerlvin Pérez (Toa Baja, Puerto Rico), Alberto Camarza (La Habana, Cuba), Ramón Suescún )Mérida, Vzla.), Juan Carlos Gutierrez (Belleglade, Fla.), Amed Otero (Miami, Fla.), José Carrizosa (Chicago, IL) y Alex Fierro (Chicago, Ill.).

A todos ellos y los que faltaron por mencionar, una vez más muchas gracias por tomarse unos minutos de su tiempo para comunicarse conmigo. En 15 días estaremos nuevamente en contacto a través de esta columna en orgullosox.com.

¡Suerte en sus vidas, y a ligar a los Medias Blancas!!

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