Explicaciones desde la cueva

Antes que nada quisiera agradecer a todas aquellas personas que dedicaron unos minutos de su tiempo para enviarme sus preguntas, opiniones, felicitaciones y críticas a través de esta página. Estoy seguro de que este contacto directo entre ustedes y nosotros va a ser muy productivo. En esta segunda columna intentaré responder algunas de las inquietudes que me enviaron, así como hacer algunos comentarios sobre el equipo, que ciertamente está atravesando momentos difíciles.

Yo sigo siendo optimista, al igual que mis jugadores, y creo que en algún momento vamos a juntar el buen pitcheo con el bateo oportuno y la buena defensa, y comenzarán a llegar las victorias. Hasta ahora eso no ha ocurrido con la consistencia que esperamos.

Miguel Monges me pregunta si es posible terminar de primeros a pesar de haber empezado la campaña con tanta gente en la lista de lesionados. Es verdad, Miguel: cuando uno conforma el equipo en el spring training lo menos que se imagina es que varias de sus piezas clave van a estar ausentes por problemas de salud. En el 2004, mi primer año como manager, perdimos nuestro tercero y cuarto bate por lesión a mitad de campaña, y allí se acabó el sueño de pasar a la post-temporada. No era imposible, pero realmente fue difícil producir carreras sin Magglio Ordóñez y Frank Thomas en la alineación. De ahí que siempre destaco la importancia de mantenerse sano, sobre todo en una temporada de 162 juegos.

Luis Angel Rodríguez me pide mantener una alineación “¡lo más estable posible!” Tienes razón Angel: ese es el escenario ideal, pero no es fácil, no sólo por las lesiones que hemos debido afrontar, sino por el descanso obligatorio que deben recibir algunos de los jugadores que juegan casi todos los días. Cuando uno se plantea como meta llegar y ganar la Serie Mundial, sabe que el esfuerzo exigirá un mínimo de 11 juegos adicionales en octubre, y es imposible llegar hasta allí en plenitud de condiciones si los jugadores clave no han recibido el descanso necesario durante la temporada. Además, al perder a nuestro primer bate por lesión en las primeras semanas, hemos debido experimentar múltiples variantes intentando ubicar a cada jugador en el lugar que rinda más. No ha sido fácil, pero estoy seguro que pronto lograremos un lineup estable.

Fernando Bosh, Rafael Castro y Sergio Villareal figuran entre quienes preguntan por José Contreras. Honestamente, me quito el sombrero ante su profesionalismo. Si antes lo respetaba como jugador, por su trabajo constante, su entusiasmo y simpatía, ahora lo admiro y respeto más por la actitud asumida ante este comienzo de campaña. Nadie esperaba que José fuera a estar listo antes de julio-agosto, y se presentó en Arizona en un estado físico que sorprendió a todos. Quizás su rehabilitación no estaba completa y nos apresuramos en incorporarlo a la rotación. Sin embargo, él mismo propuso ir a las menores a reencontrarse con su mecánica, y eso es digno de agradecimiento y respeto. Cualquier otro se hubiera quedado en su casa disfrutando del dinero que le garantiza su contrato. Contreras, en cambio, fue a Charlotte a trabajar, porque quiere regresar para ayudar a su equipo. Yo estoy seguro de que va a ser así.

Cristóbal Silva me recuerda que necesitamos un primer bate que sea consistente y que no se lesione. Es verdad, Cristóbal, y si sabes dónde hay uno, avísame, ¡que yo mismo voy a buscarlo mañana mismo!

Juan Moreno me pregunta cómo voy a hacer para que los Medias Blancas practiquen mi estilo de juego si tenemos un equipo totalmente ofensivo. Este año agregamos velocidad a la alineación con jugadores como Dewayne Wise y Chris Getz, que se sumarían a Alexei Ramírez y Carlos Quentin para permitirnos hacer más jugadas y agregar agresividad en las bases. También Josh Fields debía agregar juventud y poder. Por ahora, las lesiones y el bajo rendimiento no nos ha permitido hacerlo, pero confío en que muy pronto vamos a lograr que la fuerza y la experiencia de peloteros como Jermaine Dye, Jim Thome, Paul Konerko y A.J. Pierzinski se combinen con los jóvenes para producir las carreras que necesitamos para ganar.

Smery Cortez y Carmelo Salazar preguntan si Freddy García está en nuestros planes. Un Freddy García sano sin dudas puede ayudarnos mucho, porque yo mejor que nadie sé de su capacidad y talento en los juegos importantes. Freddy, sin embargo, no ha podido recuperar la efectividad en sus envíos, principalmente por molestias en su hombro. Sé que está trabajando fuerte, y personalmente espero que pronto alcance sus condiciones óptimas, porque además nos une una gran amistad. La decisión de su eventual contratación sería, sin embargo, una responsabilidad de nuestro gerente Kenny Williams.

Y eso me permite responder a Martín Quintero, quien dice “haber escuchado” que mi hijo fue firmado por los Medias Blancas sin ser muy bueno jugando béisbol porque yo lo impuse, y que por eso se dejó de contratar a otros mejores. Martín: si le haces caso a todo lo que escuchas te vas a volver loco. Lo primero que puedo decirte es que, a pesar de mis excelentes relaciones con Jerry Reinsdorf, la verdad es que no tengo poder para imponer algo así en esta organización. Mi trabajo no tiene nada que ver con firma de jugadores. Oney Roberto, que es el hijo al que te refieres, fue firmado en el round 36 del draft del 2007, porque hubo personas que consideraron que tenía talento para ser un profesional del béisbol, y te garantizo que no le quitó la oportunidad a nadie. Como padre, le brindé el mismo apoyo que les he brindado a todos mis hijos. No iba a ser yo quien le frustrara su aspiración de jugar béisbol profesional, sobre todo a una persona que ha estado rodeada de béisbol y de Grandes Ligas durante toda su vida. El nació en enero de 1986, apenas semanas después de que me entregaron el premio como Novato del Año de la Liga Americana en 1985. El mismo decidió este año renunciar a su sueño de ser pelotero, pero sus conocimientos y habilidades las está empleando en trabajos de oficina. Pienso que su experiencia como jugador fue fructífera, y lo ayudó a él a crecer como persona, y a muchos latinos que convivieron con él en sus dos años en las menores.

Quisiera de verdad tener tiempo y espacio para seguir respondiendo sus preguntas, pero son demasiadas. Algunas, que no tienen que ver directamente conmigo, las van a responder personas de la organización. El profesor Paul LaReau pregunta por afiches para decorar su clase de secundaria en Indiana, Mavel Zubia quiere saber sobre clínicas de entrenamiento, Francisco Eduardo Arrayo quiere averiguar si volveremos a jugar en Hermosillo, México. Muchos otros enviaron felicitaciones y palabras de aliento que agradezco enormemente. Sigan escribiendo, que de alguna forma siempre voy a tener tiempo para leer sus mensajes y responder sus inquietudes. Y nuevamente: ¡gracias por su apoyo!

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